Cibrián se complace en presentar paper, la primera exposición individual de Victor Ruiz Colomer en la galería.
La práctica de Ruiz Colomer se despliega como una exploración más amplia de la construcción del espacio y de la fricción material inherente a ese proceso. A través de diversos medios —algunos más arraigados en la tradición escultórica y otros aún indefinidos o en suspensión— el artista investiga la relación entre las distintas escalas que condicionan un espacio determinado.
En paper, la escultura reclama su autonomía espacial, manifestándose como un cajón, una puerta, una lista de canciones y otras dinámicas que tanto contienen como canalizan datos. Estas formas existen como espacios autónomos cuidadosamente elaborados por el artista, quien recurre a materiales en circulación como imanes, bombillas o pestañas para elaborar las esculturas. En los trabajos de la exposición, los materiales pasan a ser parte de sistemas relacionales con distintos registros y escalas desde donde habitar espacios de traducción.
La obra Untitled (under the wing), por ejemplo, consiste en un cajón que invita al público a abrirlo; cada acción desencadena una respuesta: [una luz se enciende].
La pieza explora la transformación volumétrica del espacio a través de una acción muy específica y los roles y dinámicas que esta despliega a su alrededor.
El artista incorpora a la conversación a su profesor de arte de secundaria, con quien mantuvo un diálogo sobre cómo la palabra inglesa drawer (cajón) se relaciona tanto con el acto de dibujar sobre papel como con un compartimento que almacena objetos, quizá incluso recuerdos. Sin embargo, le interesa el dibujo como una acción de invocación, más cercana al magnetismo de un deseo diagramatizado.
Otro ejemplo, cue Caribou Sun ralentizada, adopta la forma de un sistema eléctrico que distribuye luz a través de once enchufes. Estos once enchufes están controlados por un regulador de cuatro canales normalmente utilizado en iluminación teatral. La secuencia lumínica producida a través de estos cuatro canales corresponde a la secuencia polirrítmica de Sun de Caribou, una canción que el artista ha ralentizado y cuyos ritmos ha convertido en una secuencia de luz.
La secuencia se activa mediante un software que lee las escuchas en YouTube de 19 canciones que hablan del sol de diferentes maneras: a través del calor, el amor, la nostalgia, el deseo, la añoranza o el sentimiento de pertenencia… Cada vez que alguien escucha una de esas canciones en algun lugar, cue Caribou Sun ralentizada inicia su secuencia, involucrando a participantes involuntarios más allá de la galería y generando un espacio de observación mientras redistribuye los roles de la performance.
Una serie de fotografías en blanco y negro punctúa la exposición. Son retratos del propio artista, de sus amigues cercanes y colaboradores. Sus rostros aparecen parcialmente cubiertos con maquillaje que imita sus propios rasgos. Este trabajo fue realizado en colaboración con el maquillador Jonah Kawri Ramírez Sturzenegger. El desplazamiento de los rasgos faciales surge de ejercicios de dibujo técnico basados en la traslación de ángulos. En términos arquitectónicos, los ángulos formados entre la dirección de las cabezas y la de las miradas —combinando los ojos reales con los dibujados— crean vectores que sugieren cómo desplazarse por el espacio en el que se instalan las obras.
Se trata de espacios íntimos de circulación, que implican a personas en distintos grados de cercanía, responsabilidad y anonimato, generando lugares para experimentar con los roles a través de su distribución y su agencia. El artista se interesa por el espacio no como algo dado, sino como una construcción que negocia con la atención.