The poets leave hell and again behold the stars es una exposición multimedia con obras de Sitara Abuzar Ghaznawi, Marcelline Mandeng Nken, Victor Ruiz Colomer, Shola von Reinhold, Aviva Silverman y Sgàire Wood, comisariada por Cory John Scozzari. Hay nubes, una cadena hecha de llaves, páginas gigantes escritas a mano de un diario, cartas sostenidas en espejos magnéticos que se abren y se cierran, un escenario, representaciones de ángeles, rosarios incrustados en resina, cianotipos hechos con luz solar y un patrón de armiño compuesto por objetos individuales que esperan ser activados. En conjunto, las piezas individuales contribuyen a la creación de un mundo con dos modalidades distintas: una exposición estática y un escenario preparado para la performance. Estos dos estados pueden caracterizarse como día y noche, ya que cada uno tiene su propia iluminación: la exposición —día— está iluminada principalmente por luz natural que inunda la galería a través de una serie de tragaluces; y el escenario —noche— está bañado por cálidas luces de tungsteno provenientes del teatro. La muestra, como muchas de las obras que alberga, tiene la capacidad de transformarse y pasar por dos estados distintos, leerse como una cosa para luego convertirse en otra.
El título de la exposición, The poets leave hell and again behold the stars, es una variación de una cita tomada de un momento particularmente triunfal del poema épico de Dante, La Divina Comedia. En este punto de la historia —la última línea de la primera sección, Comedia Cántica I: Infierno—, Dante dice: “Salimos de allí y volvimos a ver las estrellas”, señalando el momento en que él y su guía, Virgilio, emergen del infierno y entran en el purgatorio terrenal, marcando el inicio de la segunda sección del poema, Comedia Cántica II: Purgatorio. Para mí, reflexionar sobre este momento ofrece un filtro a través del cual recorrer la exposición. El pasillo funciona como un preludio o portal que ayuda a aclimatarse al núcleo de la exposición en el espacio principal de la galería.
Lo primero que recibe al visitante es una obra mural reflectante de Victor Ruiz Colomer, la primera de una serie de esculturas en las que botiquines de baño espejados, de apariencia cotidiana, albergan objetos de cartón plegado. Se exhiben en estado latente, pero al abrirse se expanden espacialmente para revelar, respectivamente, las letras T, M y H. Estas esculturas se transforman e interactúan con el cuerpo del espectador, creando, en ocasiones, arquitecturas cavernosas que invitan a ser observadas y recorridas.
Esta obra es seguida por un cianotipo figurativo en tonos rojos de Aviva Silverman, el primero de tres en la exposición, realizado mediante transparencias y objetos físicos de oración. Las esculturas adyacentes, ubicadas en la sala principal de la exposición, están compuestas por rosarios usados que trazan las formas de personas, animales y hogares conectados entre sí y suspendidos en una especie de ámbar similar a la resina. A Silverman le interesan las intenciones protectoras que portan los objetos rituales, incluidas las representaciones de la iconografía angelical, las manos en posición de rezo y los rosarios, imágenes recurrentes en su obra.
Junto a la obra de Silverman en el pasillo de entrada, encontramos la primera obra sobre papel de Sitara Abuzar Ghaznawi. Esta serie, Clouds (ago–oct 2023), son pinturas acrílicas que representan nubes y forman parte de un archivo más amplio. Estas imágenes ligeras y etéreas están fijadas a placas de acero mediante pequeños imanes. Su presencia, especialmente en la galería principal, actúa como una ventana o tragaluz, delimitando el espacio y anclando al espectador dentro de la escena.
En la pared frente a las nubes de Abuzar Ghaznawi se encuentra una instalación de Sgàire Wood. Compuesta por un patrón repetitivo de unidades distintas, la pieza titulada Erminois
No. 2 es una versión ampliada de otra obra anterior; ambas utilizan materiales cotidianos del mundo de la belleza y la moda para recrear el patrón del armiño. Este diseño, de marcados contrastes entre blanco puro y negro gráfico, ha sido replicado en muchas formas a lo largo del tiempo, pero históricamente fue un símbolo de estatus, utilizado en prendas formales por la realeza y miembros de la alta corte. Su forma original se obtenía cruelmente a partir de los cuerpos de varios armiños, pequeños mamíferos cuya piel se volvía blanca en invierno y cuyas colas tenían puntas negras. La versión de Wood está creada a partir de elementos distintivos del vestir y accesorios de moda —como guantes, pelucas y zapatos— y reimagina el patrón original desde una nueva perspectiva.
Al fondo de la galería se encuentra una pequeña obra en papel enmarcada de Shola von Reinhold, titulada Grotto Rebises. Esta pieza forma parte de una serie en curso que, a menudo, representa figuras angélicas afro-arcadianas, muchas de las cuales son —como sugiere el título— Rebises: entidades humanoides hermafroditas producto de un proceso alquímico de purificación, separación y, finalmente, unificación para formar un solo ser. Aquí, las dos figuras parecen mirarse entre sí —o dentro de sí mismas—, enmarcadas por un passepartout plateado y un marco tradicional de madera.
Además, hay dos obras escultóricas y basadas en la imagen de Marcelline Mandeng Nken. La más grande de las dos presenta una impresión fotográfica de las páginas del diario de infancia de la artista, donde se describe a sí misma en relación con sus antepasados mediante listas y frases repetidas. La materialidad del papel —sus pliegues y arrugas— es visible en la imagen, que está atravesada por una colección de cuchillos hechos a mano con forma de labios. También, suspendido desde el techo hasta el suelo entre las columnas de la galería, cuelga un conjunto lineal de llaves y pequeños objetos, creando una tercera columna. Para la artista, ambas piezas exploran el impacto de la herencia doméstica y familiar, ampliando lo íntimo hasta dimensiones arquitectónicas.
En el centro de la exposición hay un conjunto de plataformas de madera y dos focos teatrales que, en conjunto, conforman un escenario. No se trata de una obra en sí misma, sino de un elemento de arquitectura expositiva que utiliza el lenguaje del teatro para transformar muchas de las obras, especialmente las de Abuzar Ghaznawi, Wood y Mandeng Nken, en escenografías. En el caso de la pieza Erminois No. 2 de Wood, esta fue concebida de manera bastante literal como telón de fondo para una activación performativa que tuvo lugar durante la inauguración de la exposición.
El purgatorio, al igual que nuestro propio mundo, se dice que tiene tanto día como noche, y en el poema, cuando salen del infierno, está amaneciendo. Si pudiéramos unirnos a Dante y Virgilio en ese momento de transición —tanto espacialmente, al emerger del inframundo y pisar la tierra, como temporalmente, en ese instante de luz cambiante—, creo que nos encontraríamos inmóviles, en una meseta de posibilidad.
Aviva Silverman
Inner Species
Sitara Abuzar Ghaznawi
Clouds (aug- oct 2023)